SOBRE EL CURA, EL EBOLA Y LA REPATRIACION

Me dais pena.

Me dais pena todos los que estais pensando en vuestra propia seguridad en relación con la repatriación de un español enfermo (y con cierta posibilidad de contagio).

Y me dais pena, por que continuamente en este país de mierda hay mucha gente que se juega el tipo por vosotros, sanitarios trabajando en situaciones de contagio (y contagiándose con enfermedades sin curación como la hepatitis C) , policías que mueren en acto de servicio, bomberos que se la juegan en incendios muchas veces provocados y sin medios suficientes…

Me dais pena por que esgrimis argumentos económicos en relación con la repatriación y los cuidados que hay que prestar al español enfermo. Supongo que si fuera un familiar vuestro, el dinero os daría igual… pues a mi me parece que el dinero gastado en traer a este enfermo a España y en conseguir que se encuentre bien tratado, y aislado para evitar un contagio, es el dinero mejor gastado por el gobierno.

Me dais pena dirigentes de izquierdas y de derechas, y se me cae la cara de vergüenza al oir vuestras declaraciones.

Los de izquierdas probablemente por que el enfermo a repatriar tiene la condición de religioso… les importa un huevo, que este religioso haya se haya jugado el tipo (y a lo peor lo ha perdido) en colaboración con las ONGs que ellos defienden del Africa subsahariana y tal y tal…  Los dirigentes de esas mismas organizaciones que están pidiendo un trato humanitario para los inmigrantes ilegales cuando llegan (o pretenden llegar a nuestro país) y los de derechas, por que lanzan mensajes tibios que contribuyen a fomentar la polémica (sobre todo en relación con los gastos de repatriación).

Con lo único que puedo estar de acuerdo con vosotros, es en el asunto de la improvisación… ésto se veía venir, y un ministerio que se precie debiera de haber tenido unos planes apropiados para evacuación, unidades de referencia, aislamiento etc. Es en lo único que me solidarizo con vosotros, en la crítica relacionada con la ausencia de planificación.

No se quien pagará finalmente todos los gastos… espero que finalmente este gobierno tenga un puntito de sensatez en algo, y haga lo que tiene que hacer, ahorrar en otras cosas y gastar el dinero en repatriar a un español enfermo y en protegernos adecuadamente (no excesiva ni innecesariamente) a todos los demás.

WIKIMEDIA

Es la web que recoge los enlaces a referemcias y páginas web que han sido o van a ser borradas en vitualle de la ley europea del “derecho al olvido” recientemente emitida.

Carta abierta a Teresa por una medico intensivista de Madrid

Querida Teresa:

No sé si algún día leerás esta carta, en el mundo digital nunca se sabe. He decidido escribirte porque, entre todo lo que he leído sobre el Ébola, me falta algo. Sé muchas cosas sobre ti (que no se deberían haber publicado), tengo cierta idea de lo que pasó (hay tantas contradicciones…) pero aún no he encontrado a casi nadie que se preocupe de lo que verdaderamente importa: tú.

No he visto a nadie ponerse en tu lugar. Yo lo intento y me imagino tu miedo al ponerte el traje por primera vez, sin casi formación. Me imagino tu angustia cada vez que te ponías el termómetro. Tu indefensión cuando, desde salud laboral, quitaban importancia a tu malestar. Imagino tu intranquilidad pensando que has podido contagiar a otros. Tu angustia intentando revivir qué pudo salir mal. Tu enfado al ver como tu “quizá me rocé al quitarme el guante, porque es lo más crítico” se convierte en un “confiesa que se tocó la cara”. Como si hubieras estado jugando a la ruleta rusa en vez de atendiendo a un paciente de alto riesgo biológico.

Imagino tu soledad en esa habitación de aislamiento, la pena por tu perrillo que no has podido compartir con nadie. La rabia cuando veas cómo los de arriba te abandonan y te convierten en arma política, en ocasión de conservar o no su poder político.

Me siento muy identificada contigo, porque a mí tampoco me ha enseñado nadie a ponerme el traje de seguridad. Es más, en mi hospital no hay monos, solo batas impermeables y mascarillas, que dejan muchas zonas expuestas. Y las respuestas de los responsables son deplorables. Me imagino tu indignación al pensar que tu desgraciado contagio ni siquiera va a servir para que se revisen los protocolos y se mejore la formación, para proteger a tus compañeros.

No salgo de mi asombro cuando oigo cómo los que te han puesto en riesgo por la improvisación, por los déficits en gestión, por un protocolo que reconocen erróneo, por no asegurar que alguien te supervisara y ayudara a quitar el traje, quieren ahora culpabilizarte y lavarse las manos. No sé cómo te contagiaste. No sé qué pasó en el centro de salud y en Urgencias, no sé si tardaste en avisar de tu contacto con el virus, pero nunca se me ocurrirá juzgarte. Tu nivel de angustia en ese momento podría haberte llevado a hacer cualquier cosa. Quizá tenías miedo de que te remitieran de nuevo al Carlos III, a ese servicio de salud laboral que no te hacía demasiado caso. No lo sé. Solo sé que te contagiaste haciendo tu trabajo, ese trabajo tan bonito que tiene un solo nombre: CUIDAR. Que quizá llevaste un poco de consuelo a los últimos momentos de los misioneros fallecidos. Que debes estar orgullosa de tu profesión, aunque te haya puesto en riesgo.

Cuídate, Teresa. No hagas caso a todas las tonterías que se han dicho y que se seguirán diciendo. Cuentas con el apoyo de tus compañeros. Con el de todos lo sanitarios, que admiramos tu valor al exponerte al contagio. Confía en los cuidados y la atención de los profesionales, que son lo mejor de este maltrecho sistema sanitario. Ojalá todo salga bien. Te esperamos en unos meses para celebrar tu curación, quizá en una nueva Marea Blanca. Ánimo, Teresa. No estás sola

CARTA CONTRA (SOBRE) LA HOMEPATIA

Texto tomado literalmente del blog elmedicodemihijo.com Está es la tercera entrada de una trilogía homeopática, primero se publicó en la revista Ser Padres de diciembre 2014 un artículo mío con el título ?Homeopatía no gracias? dentro de la serie de colaboración con la revista que titulo ?Siempre se hizo así? en el que pretendo desmontar mitos pediátricos. Este artículo lo reproduzco en esta mi casa con el mismo título ?Homeopatía, No gracias? y sería la primera parte de la trilogía. Posteriormente publiqué una carta recibida en la redacción de la revista en la que se me acusa como poco de desconocimiento e ignorancia, carta que publico íntegra en la segunda entrega con el título de ?Homeopatía, no gracias: Replica homeopática? y que creo que merece una contrarréplica por mi parte que justificaría esta tercera entrega de la saga. Si no habéis leído las anteriores entregas no sigáis leyendo, iniciad el camino por la primera en los enlaces anteriores, para llegar a esta tercera con una idea más completa de lo epistolado. RESPUESTA AL DR. JORGE MANRESA Estimado colega: Muchas gracias por su participación en el debate y por su interés. Permita la replica apoyándome en su sabia cita de conclusión donde Cervantes hablaba de La Ciencia con mayúsculas y donde me parece excesivamente pretencioso por su parte tildar a la homeopatía como ciencia, si acaso pseudociencia sería más apropiado, por lo que espero disculpe que mis conocimientos sobre esoterismo y otras charlatanerías lleguen hasta el límite que la ciencia nos otorga, su descalificación. Que una teoría humorística dieciochesca haya tenido continuidad en el tiempo se debe a muchas razones como bien indica, básicamente y en su favor a la atención del paciente como persona, dándole un apoyo y una terapéutica alternativa al saber clásico, atendiendo al sufrimiento del individuo enfermo. Así surgen múltiples prácticas y pseudociencias que prestan una impagable labor a la atención al paciente. El problema viene cuando lo que se pretende es medicalizar y mercantilizar esas enfermedades o mejor dicho esos estados de ánimo con productos digamos ?alternativos?, medicalización a la que se suben en procesos anímicos donde la psique del paciente es más que importante, abandonando otras patologías donde la homeopatía no tiene cabida, ya que no pueden plantearse el tratamiento de dichas enfermedades o la real prevención de las mismas. Si además esos productos son rentables y dejan grandes beneficios entonces tenemos el cóctel para que en vez de dedicar recursos a i+d que es cero, se dediquen al marketing y a mover voluntades, así se explicaría la difusión en el mundo occidental rico de este tipo de productos. Que un laboratorio pague cátedras universitarias, congresos, haga presión a funcionarios para que se autorice como ?medicamentos? o incluso que se pudiera financiar por un sistema público, no indica más que mueve grandes capitales, no que una pseudociencia pierda su categoría de pseudo. Y como muy bien indica en su carta muchos colegas han visto ?enriquecer su práctica clínica? de una forma pecuniaria aunque no ética como insultántemente preconiza. En cuanto a los estudios que se pueden encontrar en las distintas bases de datos me gustaría poder encontrar alguno que supere un mínimo grado de evidencia y que pudiera exhibir la garantía de independencia y libre de conflicto de intereses. Me parece vergonzante y fuera de toda ética el sustituir quimioterapia por azúcar y fe, me parece insultante aprovechar el sufrimiento de los padres por patologías leves y autolimitadas infantiles sacándole provecho a la inseguridad, en vez de hacer una labor de educación para la salud. Me parece delictivo medicalizar la infancia para aliviar la ansiedad e inseguridad de unos progenitores primerizos, afrentando su inteligencia y tratándolos como meros consumidores ávidos de resultados Para concluir tan solo citar la vergüenza por la existencia en muchos colegios médicos de la sección de médicos homeópatas de la que se enaltece y que produce bochorno a la mayoría de los colegiados que nos tenemos por científicos. Siento si mi carta parece excesivamente seria, no soy así, pero es un asunto que juega con demasiadas cosas importantes para muchos. Verá que no quiero ser tajante en esto, así que le contaré que entre los amigos siempre que hablamos de este asunto sugerimos la creación de ?Homeópatas sin fronteras? para que acudan a las grandes catástrofes, o la posibilidad de acudir a Liberia para luchar con el Ébola. El uso en los quirófanos de anestesia homeopática y también se sugiere siempre la creación y uso de anticonceptivos orales homeopáticos para inducir el crecimiento de la población y recuperar como pediatras nuestro cupo de pacientes y por ende nuestros ingresos en las clínicas privadas. Muchas gracias de nuevo por su interés.Le saluda atentamente Jesús Martínez Álvarez Médico